Espejismos y utopías

Por una imagen del mundo no solo verosímil, sino también veraz

Megaaviones/ Espejismos del lenguaje 3

Cada edición de Juventud Rebelde constituye una oportunidad de “correr” las fronteras del conocimiento, también para sus primeros lectores: quienes lo hacemos.

No pasa un día sin nuevas dudas, que no solo estimulan la curiosidad por saber, sino que promueven búsquedas y estas a su vez llevan a certezas, con las cuales llega ese sentimiento inefable que acompaña la convicción de que la obra entregada, sin llegar a la perfección, se acerca cada vez más a ella.

Ese efecto tristemente es efímero, porque a cada paso surgen otras dudas y así el ciclo se repite hasta el final de la edición, cuando siempre nos queda la zozobra de que algún error nos pasó inadvertido, pero entonces solo resta esperar la comprensión de los lectores y repasar mentalmente qué más hacer para evitar que nos vuelva a suceder.

Ningún aspecto, por insignificante que parezca, lo es tanto como para no merecer la atención del editor. Comulgo con un lector que comentó un texto mío publicado en este blog (El editor no puede saberlo todo/ Espejismos del lenguaje 2), quien afirmaba: “En el ámbito de la comunicación no se permite inducir a error con errores de cualquier tipo. Un acento o una coma pueden llevar a veces a equívocos de alcance irremediable…”.

Fue esa convicción la que movió a correctores y editores a tratar de confirmar la grafía correcta del término megaaviones, incluido en un texto que se debía publicar (Transbordadores: la muerte de los gigantes).

Nadie piense que hacer algo así es siempre tarea fácil. Muchas palabras compuestas como esta no aparecen en los diccionarios, lo que no significa en modo alguno que sean incorrectas. Por otra parte, el dominio de normas generales del lenguaje no siempre resuelve el problema, porque en ocasiones existen excepciones a las mismas que solo especialistas del lenguaje —y quienes trabajamos en los medios no necesariamente lo somos— podrían conocer.

En este caso, por ejemplo, existen al menos dos motivos de dudas. Veamos el primero. Con demasiada frecuencia vemos prefijos o elementos compositivos separados de las palabras a las que se unen, por un espacio o un guión. Sin embargo, según esclarece la Real Academia Española en su página web Respuestas a las preguntas más frecuentes, como norma general, estos se deben escribir soldados a tal palabra, sin guion intermedio.

Claro está, que sea norma general no implica que no existan excepciones. Hay incluso una de carácter general consignada también en Respuestas a las preguntas más frecuentes: se escribe guion intermedio si la palabra base comienza por mayúscula o se trata de una sigla, y se ponen como ejemplos anti-OTAN y pos-Maastricht. Nada que ver sin embargo, con megaaviones.

En cuanto a los prefijos, parece ser que la única excepción específica a la norma general expuesta es ex, cuando se antepone a sustantivos o adjetivos con referente de persona para significar que la misma ha dejado de ser lo que el sustantivo o el adjetivo denotan.

En este caso, el Diccionario panhispánico de dudas (primera edición, 2005) precisa que es autónomo, de valor adjetivo, y se escribe separado de la palabra a la que se refiere, a diferencia del resto de los prefijos, y sin guion intermedio. Además aclara que no debe confundirse con el prefijo inseparable ex, que con el significado de ‘fuera, más allá’ forma parte de palabras como extender o extraer, o con el significado de ‘privación’ integra otras como exánime. Nada señala en relación con los elementos compositivos.

Ahora bien, mega-, según el Diccionario de la lengua española (última edición, 2001) es un elemento compositivo, no propiamente un prefijo, en cuyo caso lo hubiera definido como tal, como hace digamos cuando se refiere a ex, pos, sub y otros. Y aquí todo comienza a complicarse. Porque, ¿cómo saber si las palabras en cuya composición entra mega- siguen la norma general o constituyen excepciones. En ausencia de precisión debemos inferir que la siguen y en consecuencia se escribiría megaaviones y no mega aviones o mega-aviones.

Pero aquí aparece un segundo motivo de duda: la duplicación de la vocal a. La Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA), institución que tiene como principal objetivo colaborar con el buen uso del idioma español en los medios de comunicación, y que trabaja con el asesoramiento de la Real Academia Española, en respuesta a una consulta que se le hiciera el 22 de enero de 2009 aclaró que salvo excepciones, en la unión de un prefijo y una palabra no se simplifican las vocales, y pone como ejemplos: metaanálisis y metaanfetamina.

En respuesta a otras consultas o en algunas de sus recomendaciones se refiere a otros casos de palabras en cuya composición entran prefijos en los que se mantiene la vocal duplicada: antiincendio, antiimperialista, antiiintelectual, antiiluminista, antiinglés, preelectoral, psicoorientador, coorganiza, euroorden.

Ahora bien, cabe preguntarse, cuáles son las excepciones a que se refiere la Fundéu BBVA. La respuesta a una consulta de 14 de agosto de 2009 arroja alguna luz sobre el tema. En esta se explica que salvo en casos concretos donde se considera que la combinación de prefijo + palabra forma ya un nuevo término, los prefijos conservan su forma y van unidos a la palabra correspondiente. Pero, ¿de qué casos concretos se trata? ¿Será megaaviones uno de ellos? No lo creo, pero tampoco tengo la absoluta certeza. Quizá deba hacer a mi vez una consulta…

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